
El nuevo marco normativo que redefine la responsabilidad empresarial
El 3 de marzo de 2026, la Cámara aprobó la Ley Alberto con 134 votos a favor y apenas 2 en contra. Junto al Decreto Supremo 44 — vigente desde hace más de un año — estas dos normativas redefinen lo que se exige a las empresas en materia de control de alcohol y drogas en el trabajo. Desde Corthorn Health analizamos qué implica cada una y cómo prepararse con garantías reales.
¿Qué establece la Ley Alberto?
La ley modifica la Ley de Tránsito y establece controles periódicos obligatorios de alcohol y drogas para los conductores del transporte público mayor. En concreto:
- Controles de alcotest y narcotest cada cuatro meses, con costo a cargo de las empresas.
- Registro obligatorio de las pruebas aplicadas, remitido al Ministerio de Transportes dentro de los 7 días siguientes a cada control.
- Multas de 2 a 10 UTM por cada incumplimiento verificado.
- Revocación de la autorización de operación por reincidencias.
El reglamento definitivo — que establecerá el procedimiento exacto y los criterios de selección del personal — será elaborado en conjunto por el Ministerio de Transportes y el Ministerio del Trabajo.
El DS 44: la normativa que ya está vigente
Mientras la Ley Alberto completa su tramitación en el Senado, el DS 44 ya opera con plena vigencia. Es la primera norma chilena que establece explícitamente la responsabilidad de las empresas en la reducción de la accidentabilidad asociada al consumo de sustancias, exigiendo una Política de Alcohol y Drogas activa, documentada y con procesos que permitan demostrar trazabilidad ante una fiscalización o un juicio laboral.
Ambas normativas no constituyen obligaciones aisladas. Son dos capas del mismo sistema: el DS 44 regula la política interna y la Ley Alberto impone el control activo y periódico sobre los conductores. Juntas, definen un nuevo estándar de diligencia para las empresas del sector.
El origen: por qué existe la Ley Alberto
Detrás de cada ley hay una historia. Mauro Alberto Gómez Estay, de 14 años, esperaba la micro para ir al colegio en Valparaíso cuando murió atropellado por un conductor que iba bajo los efectos de las drogas. Su caso conmocionó al país y dio nombre a un proyecto que estuvo más de un año en tramitación antes de ser aprobado por amplia mayoría.
Lo que vemos en terreno y cómo un programa bien diseñado lo resuelve
En nuestra experiencia acompañando a organizaciones en terreno, el desafío más frecuente no es la voluntad de cumplir, sino la brecha entre tener exámenes y tener un programa. Protocolos que no están formalizados, políticas que no llegaron a todos los trabajadores, o registros que pierden valor probatorio cuando más se necesitan. Son detalles que marcan una diferencia enorme ante una fiscalización o un proceso legal.
Un programa bien diseñado resuelve exactamente eso. No existe una fórmula única, pero sí hay elementos que todo programa robusto debe tener:
- Política formal de Alcohol y Drogas, alineada con el reglamento interno y comunicada a toda la dotación.
- Selección aleatoria certificada, con software auditable que elimine sesgos y sea demostrable ante cualquier instancia.
- Protocolos de toma de muestra estandarizados, conforme a las normativas EWDTS, SoHT o SAMHSA, según el tipo de análisis.
- Tecnología de confirmación LC-MS/MS, el estándar de oro en toxicología laboral, que entrega resultados con una especificidad inigualable.
- Trazabilidad completa, desde la cadena de custodia de la muestra hasta el informe final.
- Asesoría ante situaciones críticas, con informes periciales y asistencia a juicios cuando un resultado es impugnado.
Conclusión
La Ley Alberto ya fue aprobada por la Cámara y el Senado la está tramitando. El DS 44 ya es exigible. La pregunta no es si tu empresa deberá cumplir, sino cómo implementar un programa que realmente funcione cuando más lo necesite.
En Corthorn Health acompañamos a las organizaciones en ese camino: con certeza técnica, trazabilidad completa y respaldo ante fiscalizaciones y tribunales. Porque proteger la operación es proteger a las personas que la hacen posible.
Si quieres saber si tu programa actual está a la altura de lo que hoy exige la ley, conversemos.